REENCUENTRO CON LA HISTORIA.  

 

 

EL CASTILLO HOSPITALARIO DE L'ESPLUGA CALBA

 

 

Antes de introducirnos en el artículo de Josep M. Anglès sobre los caballeros der la Orden de Malta del castillo de la Espluga Calba vamos a aderezarlo con una pizca de historia.

 

La Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y Malta (Orden de Malta) y la Orden de los Pobres Compañeros de Cristo y del Templo de Salomón (más conocidos como la Orden del Temple o Templarios) , fueron fundadas en Tierra Santa en época de Cruzadas. Sus organizaciones y objetivos eran prácticamente los mismos , la asistencia militar y hospitalaria a los cruzados y peregrinos. Eran una especie de frailes soldados con unas reglas muy severas para sus miembros. Ambas lograron tener un inmenso poder.

 

 

Los Templarios fueron excomulgados y disueltos en 1314 por el Papa Clemente V asustado por el poder que iban acumulando. En cambio la Orden de Malta pervive en la actualidad. En cambio los malteses nunca alcanzarían el grado de leyenda que llegaron a tener los del Temple. Debo decir como colofón que la Orden de San Juan se convirtió en la heredera forzada del patrimonio templario.

 

La población de L'Espluga Calba en Lleida donde sobresalen la Iglesia Parroquial y el castillo hospitalario

 

EL CASTILLO DE LA ORDEN DE SAN JUAN DE MALTA EN LA POBLACIÓN DE L'ESPLUGA CALBA EN TIERRAS DE  LLEIDA

 

Por Josep Maria Anglés Farrerons

 

 

 

Un nublado mediodía de noviembre los aldeanos de la Espluga Calba ven con inquietud como se acercan una veintena de caballeros cubiertos con unos circunspectos hábitos negros en los que destaca una gran cruz blanca de ocho puntas. Descabalgan todos a una mientras hablan entre ellos una lengua parecida a la suya, incluso saben que el nombre del pueblo es Spelunca (cueva en latín). Los acompaña un séquito formado por hombres, carruajes y vasijas de avituallamiento. Ante la puerta del castillo, un caballero en actitud de genuflexión levanta la espada como si fuera una cruz para iniciar un canto litúrgico que acompañan todos los demás. Con el tiempo, la gente de la Espluga también entonarán el mismo himno, Ave Crux Alba (Salve Cruz Blanca).

El centenar de espluguenses de aquella época medieval lo miran recelosos. La desconfianza era norma en buena medida por causa de un anterior propietario del castillo, Pedro Icart, que adquirió por 4.000 sueldos la concesión del rey Pedro el Ceremonioso de acoger en la Espluga cualquier persona que el monarca hubiera desterrado, lo que les hacía suponer que los proscritos eran poco menos que demonios, pero evidentemente estos caballeros eran gente principal. Por cierto, pueden ver el sepulcro de Pedro el Ceremonioso en el monasterio de Poblet.

La aparición de los misteriosos jinetes era la primera consecuencia visible de la venta del castillo hecha el 13 de octubre del año del Señor de 1405. Ciertamente, este día Antoni de Montsuar, su mujer Constanza y Vicenç de Montsuar, hermano del señor, vendían por 140.000 sueldos,  las jurisdicciones de la Espluga Calba a la Orden Militar de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta.

 La familia Montsuar eran señores de Torregrossa y disponían de varios castillos entre ellos los de esta población y el de Puig-gros. Años más tarde y como hecho anecdótico decirles que uno de sus miembros sería el 28º Presidente de la Generalitat de Catalunya entre los años 1461 y 1464,

Poco a poco el pueblo se tranquiliza. Alguien los hace saber que las villas bajo la autoridad del orden hospitalario, dicho de otro modo Caballeros de Malta, viven y prosperan en lugares de su titularidad llamados Encomiendas, como la de Espluga de Francolí, Cervera, Lleida y Barcelona. La Encomienda de la Espluga no sería de las pequeñas, ya que incluía el Palau de Anglesola, Sidamon, Portell y Torrelavit, derecho que se mantendría cuatro siglos hasta la desamortización dictada por el ministro Mendizábal a mediados del siglo XIX.

 

Tenga en cuenta que muchas veces surge una persona que, con el peso de su fuerza, promueve ocasiones y hechos históricos. Lo vivimos también en 2017, inmersos en una época de historicidad. El caso de los caballeros hospitalarios no fue una excepción, ya que atesora un relato preeminente. En el "Butllari de los Papas" (recopilación de bulas y documentos pontificios) leemos textualmente:

 

 

"Para perpetua memoria, Benedicto XIII erige el Castillo de Spelunca Calva, diócesis de Tarragona, en Encomineda del Hospital de San Juan de Jerusalén, dándole en dote las rentas, el censo, castillos y pueblos que provengan de la venta de la Encomienda de Sant Celoni dependiendo del Priorato de Cataluña. "

Fue una gran prerrogativa. Recordemos que el papa Benedicto XIII es más conocido como Papa Luna (su nombre era Pedro Martínez de Luna) ... y por haber ostentado el título de Señor de Reus, entre muchas más distinciones. A él le debemos el dicho popular de mantenerse en sus trece ya que a pesar de las presiones para que renunciase al pontificado, se fortificó dentro del castillo de Peñíscola sin abdicar.

Así pues, en un momento nos hemos dado cuenta de que en la Espluga tenemos una notable edificación donde resuena la voz de los caballeros, el alboroto de las armas, el paso de la guardia, las herraduras de los caballos sobre la piedra y la potente sombra del papa Luna.

Es una parte trascendente de la historia garriguenca que os invito a conocer mejor visitante la Espluga y su castillo.

 

 

Escudo de la Orden de Malta        El somatén, plato típico de la población                         Calle Mayor de la villa al pie del castillo

 

YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO ÍBERO DE MINFERRI EN JUNEDA

Por Josep Maria Anglès Farrerons

 

Entierro caudillo                                                    Entierro caudillo con alimentos           Entierro pastora con alimentos y un perrillo

 

Minferri (primera parte)

 

En este excepcional yacimiento neolítico que se sitúa en las cercanías de Juneda en la Comarca de les Garrigues en las tierras de Lleida, la arqueología alcanza un nivel enciclopédico. Porque nos es gratificante querer y transmitir nuestra historia, vamos a retroceder 4.000 años en el tiempo para conocer unos antepasados que cultivaban esta tierra, bebían el agua del pequeño Torrente de la Femosa, sufrían los calores, los fríos y la niebla. En resumen, vivían y morían aquí. Toda su vida transcurría en este entorno. Iremos a reencontrar los primigenios garriguenses soñando por caminos de otras épocas en un viaje que atravesará el espacio, el tiempo y la imaginación, para convivir unos días con nuestros coterráneos. Einstein se mordería las uñas de envidia.

 

Adelante, pues. Empezamos el periplo haciendo un salto atrás de 800 años.

 

Exultantes, vemos como construyen el monasterio de Poblet en tierras conquistadas a los sarracenos. En contra de lo que muchos piensan, la palabra Poblet no significa pueblo pequeño, sino que viene del latín Populetum, es decir, tierra de chopos. Se decidió levantar el monasterio cerca de Montblanc, villa establecida sobre un monte reseco (en catalán medieval blanco significa baldío, improductivo, no nevado).

 

Entre el tráfico de carretas y los gritos de los maestros de obra, podremos ver su fundador, Ramón Berenguer IV, y uno de los primeros doce monjes de Poblet, el caballero Guillem IV de Cervera, señor de Juneda, de Castelldans y, por tanto , carambolas de la historia, señor de las tierras de Minferri.

Desde Poblet os propongo otro salto en el tiempo, ahora de 1.400 años más, para mirar medio escondidos entre los matorrales de la sierra de la Llena como el general cartaginés Aníbal atraviesa nuestro país de sur a norte sin atacar ni dañar las ciudades del territorio que hoy es Cataluña. Gobierna un gran ejército que conduce unas bestias terroríficas y desconocidas, los elefantes. El espectáculo que veríamos sería formidable, abrumador.

Dejamos Aníbal en su intento de conquistar Roma para retroceder otros 500 años. Descubrimos docenas de hombres y mujeres ocupados en terminar la construcción de una inexpugnable fortaleza que habitarán más de 400 años. Son ilergetes, un antiguo pueblo mercader. En la estructura sorprenden sus prominentes defensas y la gestión del agua. Hoy conocemos esta misteriosa fortaleza por el nombre de los Vilars de Arbeca. En medio del polvo que levantan los diablillos de viento distinguimos un paisaje de contornos familiares: la reseca hondonada de la “cassola del dimoni”, que 2.700 años después regará el canal de Urgell. Más cercana, la colina donde a finales del siglo XII se levantará el castillo de Puiggròs, el castro de Podio Grosso. Cuyo castillo pertenecería a la familia Montsuar, señores de Torregrosa y que contaron entre sus miembro con un Presidente de la Generalitat de Catalunya en plena Edad Moderna.

 

Proseguimos la odisea trasladándonos otros 500 años hacia un lugar geográfico lejano y turbador. Somos espectadores de un hecho religioso que con los siglos resultará capital aunque para muchos no deje de ser una simple tradición. Moisés desciende del Sinaí con los diez Mandamientos grabados en piedra. Abajo un grupo de hebreos se entregan a la idolatría adorando Apis, el becerro de oro, el dios egipcio. Para el patriarca Moisés el momento es doloroso e impresionante: aquel pueblo que ha salvado de la esclavitud no respeta el Dios de Israel ni olvida los esplendorosos dioses de Egipto. Los mandamientos del Sinaí generarán una época decisiva en nuestra civilización.

 

Para llegar al remoto destino de los primeros garriguenses todavía necesitamos retroceder 800 años más, atravesando el turbio período en que la humanidad descubre el hierro.

 

 

Finalmente, el extraño viaje de 4.000 años ha culminado: ya estamos en el poblado de Minferri y respiramos su aire delgado y limpio. Ante nosotros una mujer agrupa gavillas de trigo para discernir la mala semilla del raigrás. El momento es fascinante: el color del cielo, la gente, los rebaños, el vuelo de las águilas, el paisaje. 

 

 Collar de conchas marinas                                   Utensilios de cocina                                  Molino de piedra                   metalurgia

 

Minferri Segunda parte.

 

Recordemos que tras retroceder 4.000 años encontrábamos finalmente el poblado de Minferri, junto a la población de Juneda. Ante nosotros hemos descubierto una mujer agrupando gavillas de trigo para discernir la mala semilla de otras gramíneas, mientras el hombre, de estatura sorprendentemente alta, vierte el cereal dentro un silo sellado con una mezcla de paja y barro. Conoce por experiencia que un ínfimo porcentaje germina, lo que indirectamente facilita la conservación, porque, sin saberlo, obtiene un ambiente pobre en oxígeno que impide que el resto se deteriore por la propia función respiratoria del grano.

 

Este trigo almacenado estará protegido de acabar en el estomago de los roedores gracias a un extraño convenio que el hombre ha establecido con un animal que siendo doméstico no acabará de perder nunca su libertad. El gato.

 

Un individuo de canas repara un extraño utensilio formado por un largo soporte de madera con una moldura longitudinal donde se empotran una hilera de dientes de piedra, seguramente sílex. Es una herramienta ingeniosa que permite segar varios tallos en una pasada, una hoz prehistórica,  ya que aún faltaban 700 años para llegar al primer día de la historia, es decir a la génesis del documento escrito. A poca distancia vemos un fuego donde hierven trozos de carne, lo que nos hace pensar que es la manera más usual de cocinar. Tienen ollas de barro, bandejas, tazas, platos y algún utensilio más. Por cierto, a los pocos años estos garriguenses ya conocerían el olivo silvestre “l'ullastre” y el primer aceite. El yacimiento de Minferri ha conservado también los adornos personales como conchas perforadas, cuentas de collar y agujas de hueso, que asimismo servían para el trueque comercial. La existencia de conchas ya nos indicaba un precoz intercambio comercial entre los pueblos del Mediterráneo y el interior.

Os tengo que decir, permitidme la confianza, que precisamente en este lugar rudo y primario crecieron bellos sentimientos de ternura que se mantendrían escondidos cuarenta siglos. Os lo contaré.

 

No existen las monedas, innecesaria en espacios casi deshabitados,  se recurre al trueque, que no es otra cosa que intercambiarse productos. De hecho aún debían transcurrir 1.400 años para que aparecieran los primeros dineros en el reino de Lidia, en la actual Turquía. El comercio era intercambio, es decir, mi excedente de la cosecha de trigo se permuta por ovejas, cerdos o bien por algunos utensilios, entre ellos el último invento doméstico: el colador.

 

Pero este hombre de buena estatura debía estimar la mujer más allá de un apoyo laboral necesario. Ella quería un perro, le atraía su lealtad y la alegría. Podemos pensar que la compañía de un perro era su máximo anhelo.

 

El singular detective Hercule Poirot deduciría inmediatamente que aquel hombre alto y rudo había decidido que, en lugar de una oveja o una cabra, la mujer sería más feliz con un can. Le eligió un pastor, negro y peludo, una raza propia de nuestra tierra en ese período, que además le ayudaría con el rebaño. Mujer y perro congeniaron el momento. El animal le lamía las manos y la cara lleno de una jovialidad desconocida. Fueron inseparables durante muchos años.

 

Pero la muerte tiene buena memoria y no se olvida de nadie. Se llevó la mujer sin que los fuertes gritos del hombre para despertarla hicieran ningún efecto. Él mismo la depositó en un silo que ya no servía para conservar el trigo y él mismo la cubrió con una losa. El perro se pasaba días y noches gimiendo junto a la sepultura, hasta que también murió.

 

Aquel hombre notó algo en su interior. Cogió el cuerpo del animalito y lo puso en la sepultura rodeándolo amorosamente con los brazos de la mujer. Y así, abrazados, han dormido 4.000 años.

 

Los puede ver en el Museo de Juneda. No haga ruido. No les despierte de su feliz sueño eterno.

 

 

Actividad en la plaza del poblado de Minferri    Reproducción de una vivienda                      Forjando metales

 

Minferri (tercera y última parte).

 

Las excavaciones en Minferri han dado vida a unos descubrimientos que llenan la poco valorada historia garriguense y la dotan de una singular emotividad. Para finalizar los tres artículos participaremos una vez más de la vida de aquellos hombres y mujeres.

 

En una fosa, junto con otros individuos, apareció el esqueleto de una joven que acaricia y sostiene con la mano izquierda la cabeza de un niño de dos años de edad, enterrado simultáneamente con ella. Ahora pare de leer. Imagínese el momento 4.000 años atrás: alguien lleno de una sublime emotividad decidió depositar el cadáver de la criatura a la ternura, los brazos que la habían acariciado para crear un regalo eterno que honró una mujer que continuara disfrutando del niño para siempre.

 

Nuevamente necesitaríamos la perspicacia del detective Hercule Poirot para responder a nuestras preguntas. ¿Eran madre e hijo? ¿Murieron por causa de un infortunio? Creo que monsieur Poirot contestaría "sí", pero seguro que no sabría responder la tercera cuestión: ¿existieron demasiados pueblos capaces de evidenciar los sentimientos de esta manera tan conmovedora?.  En otras sepulturas son más prosaicos, como es el entierro de un hombre mayor de 60 años, acompañado de un conjunto de ofrendas cárnicas entre ellas un vacuno al que habían cortado la cabeza y las patas, además de los huesos correspondientes a los corvejones de siete cabras. Todo parece indicar que son los restos de un banquete funerario en honor de alguien con un alto estatus social.Com hemos visto, no había un cementerio común. Cada grupo familiar se reservaba un lugar para sus difuntos y además podríamos afirmar que pensaban con la muerte como un largo sueño hasta el día en que se despertarían en medio de un lugar de piedra y silencio, concepto que tocan creencias de religiones como la católica. No olvidemos que el significado primigenio, tanto en griego como en latín, de la palabra cementerio es precisamente dormitorio.

 

 En el poblado las cosas no eran como antes. Aprendieron que las cosechas y la vida tienen ciclos que nadie puede dominar. En el transcurso de los años la Femosa que bajaba con un caudal importante, poco a poco se secó, como si les dijera que ya no los quería allí. También la tierra que fue generosa en grano y pastos ahora se deshacía en polvo y rechazaba el verdor de los campos ya resecos por culpa de un viento seco. Los rebaños sufrían por falta de alimento y se generó una enorme carestía. Los grupos decidieron simplemente irse con la esperanza cierta de encontrar un lugar fértil o bien ser acogidos en otro territorio. No tenían miedo, eran gente fuerte: en un tiempo en que la media de la población no superaba los 40 años de vida, a Minferri han aparecido esqueletos con la sorprendente edad de más de 60 años.

Este yacimiento aún nos debe aportar muchos descubrimientos y sensaciones. Los investigadores de la Universitat de Lleida y estudiosos en general tienen un trabajo que traspasará nuestra generación.

 

 

Quiero terminar los artículos dedicados a Minferri ofreciendo una recomendación: procura conocer y visitar nuestro patrimonio. Un buen lugar para iniciar este viaje cultural es el Museo Etnológico y de Arqueología de Juneda, donde podrá conocer mejor la vida de estos ancianos de 40 siglos.

 

 Animal                         Vaca enterrada junto al caudillo                                 Esqueleto humano                                            Cerda sepultura

AUTOR :

 

JOSEP M. ANGLÈS FARRERONS

 

nacido en Les Borges Blanques.

 

Ingeniero Técnico Agrícola y Master Europeo en Formación para la UPC.

 

Profesor de Agricultura y posteriormente de Formación de Formadores.

 

Los últimos 20 años Director del CIFO de Lleida, centro formativo y de innovación de la Generalitat.

 

Colaborador de revistas en temas de divulgación histórica. Ha publicado libros técnicos, de tradiciones rurales y novela.

 

 

En 2016 creó en les Borges Blanques el Museo de Cal Pauet.

 

 

UBICACIÓN

 

Mural del Complex Cultural de Juneda                                    Vista del Complex Cultural                            Exposición "Colors de Terra"

 

DIRECCIÓN DEL MUSEO

 

 SALA D' ARQUEOLOGIA DEL MUSEU ARQUEOLÓGIC DE JUNEDA

 

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