FLORA 

 

CARDO

 

 

 

El Cardo es una planta de una altura aproximada entre un metro y metro y medio. Se cultiva en terrenos secos pero no le hace ascos a la humedad. Está muy extendida en zonas áridas y poco alimenticias.

Pertenecen a la familia de las Asteraceae, presentan diferentes e innumerables especies pero todas ellas tiene la característica de la presencia de espinas en las hojas, el tallo, las brácteas de la inflorescencia (las flores).

 

Su nombre deriva del latín carduus y comprende todo el tipo de variedades de esta planta como son las asteraceae, dipsacaceae, umbeliferae y otras. Se cree que el vocablo proviene de un latín más africano, posiblemente de la zona tunecina de Cartago. Viene posiblemente de la acepción latina de una palabra bereber relacionada con pinchar o picar y de ahí a servir para otras plantas que reunían estas características.

 

De estos cardos originales derivarían con su cultivo las alcachofas y los cardos como verdura comestible.

Teniendo en cuenta su amplia zona de hábitat derivan de esta palabra como chardon en francés, card en catalán, cardo en portugués. Cardu en euskera, cardi en italiano y tcherdon en valón.

Curioso es el pajarillo conocido como jilguero que come y utiliza el material del cardo, sobre todo de las flores como alimento o para construir su nido. Su nombre científico es “carduelis carduelis” adquiriendo en catalán el nombre derivado de cadernera o carderola.

 

 

 

GINESTA

 

 

En los meses de abril y mayo los parterres  de las carreteras y caminos aparecen de un amarillo radiante.  Esta irrupción primaveral se debe al florecimiento de una planta muy mediterránea y bastante abundante. La ginesta.

La ginesta tiene el nombre científico de Spartium Junceum, se trata de un género monotípico de plantas con flores que pertenece a la familia de las Fabaceae. Solo tiene una especie que puede llamrse según el lugar, ginesta, genista, retama de olor, gayomba, etc. Es una planta arbustiva perenne y leguminosa nativa del área mediterránea, sur de Europa, sudoeste de Asia y noroeste africano. Vive en sitios muy soleados y suelos áridos y arenosos.

Su altura no sobrepasa los cuatro metros con numerosos tallos centrales de 5 centímetros de espesor. Crece en matas de color gris verdoso y suculentas. Tiene hojas de un tamaño pequeño y caducifolias. La planta realiza la función de la fotosíntesis básicamente en las ramas siendo poco importante en las hojas.

En la época de floración, a mediados y finales de la primavera se cubre de abundantes flores, fragantes de color amarillo de 2 centímetros de ancho. A finales del verano sus vainas de legumbres ennegrecen y maduran. Se fracturan y desparraman las simientes en todas direcciones.

 

 

Su presencia está muy desarrollada como planta invasora en otras áreas de clima mediterráneo como California, Chile, Perú, Argentina, Uruguay, partes de Australia y las islas Canarias.

Tradicionalmente ha sido empleada como fibra para el atado de la vid y como seto por su virtud, como buena leguminosa, para fijar el nitrógeno.

En ciertos lugares de Sud América tiene el nombre de retama. Es muy usada como planta ornamental. Se ha hecho muy habitual en las comunidades aymara y quechua donde le otorgan carácter religioso. Se guardan en las casas y comercios como protección.

También se le usa como saborizante y por su aceite esencial conocido como aceite de retama absoluta. Sus fibras también han tenido un uso textil y de sus flores se extrae un colorante amarillo.

 

Sus efectos tóxicos están distribuidos por toda la planta, ramas, hojas, flores, semillas, etc. Afectan entre otros órganos al corazón reduciendo su sensibilidad y conductividad. En otras partes del cuerpo provocan desensibilización tras una estimulación transitoria debido a la nicotina. Evidentemente varían según la dosis ingerida. Se aprecia irritación de la mucosa bucal y faringe, hipersalivación, vómitos, dolor abdominal y diarrea. En los casos más graves presenta síntomas neurológicos  como cefalea, delirio y convulsiones. Puede acabar induciendo al coma.