PUBLICACIONES EN EL RECUERDO  "CÓMICS"

 

 

ROBERTO ALCÁZAR Y PEDRÍN

 

El “cómic” Roberto Alcázar y Pedrín fue creado en el año 1040 por el guionista y editor  valenciano Juan Bautista Puerto junto al dibujante Eduardo Vaño.

 

Se editó durante 36 años hasta 1976 y se llegaron a publicar 1.219 números aparte de alguna tirada extraordinaria como una de periodicidad anual.

 

Sus protagonistas son un detective, Roberto Alcázar, un personaje atractivo, bien vestido y muy bien peinado con una elegancia innata. Junto a él, un jovencísimo ayudante, un antiguo pícaro reconvertido al orden gracias a los valores del detective.

 

Juan Bautista Puerto era el propietario de Editorial Valenciana y con el tiempo y gracias a us publicaciones como “Roberto Alcázar y Pedrín” y ”El Guerrero del Antifaz” llegaría a competir con la todopoderosa Editorial Bruguera.

 

Se publicaba en cuadernos con un formato apaisado de 16 páginas en blanco y negro. La portada era en color y muy estridente. Posteriormente se redujo el  tamaño de los dibujos y el número de páginas quedó en diez. Su periodicidad era semanal o sea 52 publicaciones al año aparte de un extraordinario anual y algún número extra. En el año 1958 alcanzaba una tirada de 100.000 ejemplares semanales.

 

 

La gran mayoría de guiones fueron escritos por José Jordán Jover, antiguo comandante del Ejército Republicano represaliado por el franquismo. También escribieron algún número Pedro Quesada, Federico Amorós y Vicente Tortajada.

 

Portada en color

 

ARGUMENTO

 

Se comentó que el nombre de Alcázar se utilizaba como homenaje al Alcázar de Toledo y que la figura del detective estaba inspirada en José Antonio Primo de Rivera. Todo esto fue desmentido por su dibujante que después de desmentir el caso del baluarte militar ya que debía llamarse Roberto Alcaraz, adujo que el detective seguía su propia imagen. El físico de Alcázar se corresponde con el patrón estético y formal de aquella época.

 

 

Ya en el primer capítulo, Roberto Alcázar descubre a un chaval de malas costumbres que se iba a embarcar como polizón en un trasatlántico con destino América. A partir de este suceso le guiará por el camino del orden y las buenas costumbres. Pedrín se convierte en el enlace con el pueblo llano, con sus expresiones linguïsticas y sus costumbres populares. Hasta se permiten el uso de piropos a las pocas mujeres que aparecen en las historias. Pedrín era nuestro arquetipo de “pícaro” y las dos figuras juntas tenían similitudes con la pareja española por antonomasia, Don Quijote y Sancho Panza sin sus ataduras físicas.

 

 

Las páginas interiores estaban impresas en blanco y negro.

 

Los enemigos estaban ocupados principalmente por gangsters, malhechores y científicos locos. Más adelante aparecerían villanos con mayor enjundia y organizaciones delictivas más complejas.

 

Las aventuras se desarrollaban en supuestos países exóticos pero con una visión etnocéntrica y despectiva con las civilizaciones no europeas.

 

En general, tanto la inteligencia la intelectualidad y la ciencia eran vistas con desconfianza y con la mínima excusa ridiculizadas, lo mismo ocurría con determinados movimientos sociales como el caso de los hippies .La publicación exaltaba los valores de la España de la época sin caer en el nacional catolicismo ni mucho menos en el fascismo. Los protagonistas siguen las costumbres. Asisten a Misa los domingos y siguen los preceptos gubernamentales. Todos los conflictos se solucionan a base de violencia. Es la ley del más fuerte encarnada en estos dos personajes. La solución inteligente es patrimonio de los “malos”. Incluso se veneran las torturas inflingidas para obtener su fin justo. Destacamos también tanto un maniqueísmo como un asexualismo exagerados. Hay una ausencia visible del género femenino, incluso se llegó erróneamente a decir que se hacían guiños a una posible homosexualidad lo que motivo una feroz negativa por parte de sus creadores. Eran simplemente asexuales.

 

En el año 1968 el director cinematográfico Luciano Valverde dirigió un cortometraje titulado “La última aventura de Roberto Alcázar y Pedrín”.