FERIAS Y MERCADOS

        CERTÁMENES DE ANTICUARIOS Y SEGUNDA MANO

 

 

MERCAT D'ANTIQUARIS I SEGONA MA DE LES BORGES BLANQUES 

 

 

Hace ya siete años participé directamente en la aventura inicial de crear un mercado de antigüedades y otros productos de segunda mano en las instalaciones de Masía Salat en la localidad de les Borges Blanques. Desgraciadamente el Complejo hotelero acabó cerrando y con ello también el Mercado en esa ubicación pese a que se habían adecuado las instalaciones. No obstante, el Mercado continuó vivo y pasó a celebrarse en pleno casco urbano de la ciudad garriguense. Concretamente en la Plaza de Europa. De esto ya hace veintitrés meses.

 

Recuerdo el primer domingo en el Salat con una asistencia de dieciséis expositores y poco más de trescientos visitantes. Pero fue creciendo paulatinamente hasta llegar a alcanzar cerca de treinta expositores y más de setecientos visitantes. El ayuntamiento vió una buena forma de promoción de la ciudad y unos nuevos promotores se hicieron cargo de la organización del evento. Eran Juan Martínez Martí y Ana María Morell que trasladaron la exposición a su lugar actual en la plaza y calles circundantes en pleno centro urbano. Sigue como encargado ejecutivo desde el inicio del Mercado, Manolo Lobato.

 

Ya en la Plaza de Europa, el crecimiento ha sido una constante y en la actualidad hablamos de una media de sesenta expositores y más de 2.000 visitantes. Se celebra cada domingo y se ha tenido que ampliar el recinto con las calles del Comercio, Industria y el Huerto de Cal Rabassé, un total de 18.000 metros cuadrados de exposición para poder dar cabida a todos los asistentes. Siempre se celebra en la misma ubicación excepto en diferentes fechas del año ya que se necesitaba el recinto para otros fines mucho más antiguos. Así, para la Fira de l’Oli en enero y la Festa Major en septiembre se traslada el Mercado a la parte más oriental de la Avenida Francesc Macià.

 

 

El número, tanto de expositores como de compradores y visitantes aumenta en los meses de invierno ya que el clima caluroso de la comarca convierte el evento en mucho más apetecible con sus soleadas mañanas de domingo.

 

 

Dejando la ubicación extraordinaria, debemos decir que el recinto del Mercado está situado en la parte más céntrica del municipio. También entre las urbanizaciones más modernas lo qué hace que el aparcamiento sea relativamente fácil y asequible. Como hemos informado anteriormente, ocupa toda la Plaza Europa, parte de las calles del Comercio y de la Industria y el Huerto de Cal Rabassé junto a la carretera de Cervià. Todo ello forma un conjunto continuo que lo hace ideal para poder pasear y observar las distintas paradas.

 

Se celebra todos los domingos del año. Desde las siete de la mañana hasta las catorce de mediodía.

 

 

Podemos considerar varios temas de exposición. Tenemos por un lado lo que consideramos como antigüedades y por otro lo que podemos clasificar como objetos de segunda mano o nuevos objeto de intercambio.

 

En lo referente a las antigüedades, tenemos objetos muebles, lámparas, vajillas, juguetes, libros, publicaciones, discos, pequeños electrodomésticos obsoletos, cristalerías, material bélico, relojes, cubiertos y cuchillería, videos y audiovisuales y un sinfín de objetos. Todos ellos de notable vejez y sobre todo rareza. Así como objetos artísticos y artesanos de toda tipología.

 

 

También existen monedas, sellos y otros objetos de colección. Hay importante cantidad de material para la decoración de viviendas y para una ambientación con tintes antiguos. También podemos adquirir objetos habituales del pasado, que han abandonado su actividad actual en todas las casas. 

 

 

Por otra parte y ya en la temática de la segunda mano, existen especialistas en herramientas, objetos de uso doméstico, porcelanas e incluso elementos estructurales del hogar. Existen paradas con todo tipo de artilugios de uso cotidiano a precios relativamente asequibles para su uso inmediato. También recambios de automóviles, ferretería, pintura, etc. Todo visitante encontrará algún producto que no recuerde necesitar pero su presencia visual le hará adquirir. El número de, digamos artilugios, es prácticamente infinito. Alguno de ellos de gran rareza y notabilidad. Incluso podemos encontrar objetos que han desaparecido de los comercios por su obsolescencia pero necesarios como recambios.

 

 

El tipo de visitantes pertenece a diversas tipologías. Desde el que desea adquirir objetos para su uso diario hasta el coleccionista o la persona que necesita un determinado objeto que ya no puede encontrar en las redes de distribución convencionales.  También tenemos al comprador que encuentra objetos por un valor muy inferior al precio habitual de mercado y al que busca incrementar sus colecciones o bien que ha adquirido algún inmueble y que quiere decorar siguiendo las directrices de rusticidad y antigüedad. Evidentemente también contamos con el curioso que aunque hoy no adquiera nada, si obtendrá ideas para el futuro y además generará un ambiente festivo multitudinario. El Mercado es una magnífica fuente de creatividad y de intercambio de conocimientos.

 

 

Este evento ha significado una gran difusión tanto mediática como económica para la población. Esto ha reportado un importante beneficio económico en los establecimientos dedicados a la hostelería y al comercio básicamente de alimentación como pueden ser las dos cooperativas agrícolas donde se pueden adquirir todos los productos destacados y elaborados por ellas mismas comenzando por el aceite de oliva. La población no es ajena al beneficio económico que origina el evento semanal.

 

 

Como hemos asegurado, hay tantos objetos que muchos les sorprenderán y le servirán para adquirir conocimientos sobre un pasado, los objetos y las herramientas que se utilizaban por nuestros ancestros. Realmente, lo más curioso es la capacidad de asombro y sorpresa que genera en el visitante.